La
humillación Es El Camino A La Exaltación
Cuando
estudiamos las escrituras guiados por el Espíritu Santo Dios nos revela ¡Cuánta
cosas precios, cuantos tesoros podemos hallar!. Para ello es necesario
reconocer que no sabemos nada y despojarnos de todos nuestros conocimientos;
para que Dios pueda llenar nuestra mente con su Verdad.
Es
maravilloso cuando nos encontramos a Juan el Bautista en
Mateo:3: 1-6 “ En aquellos días vino Juan
el Bautista predicando en el desierto de Judea,2. Y diciendo: “ Arrepentíos,,
Porque el reino de los cielos se ha acercado. 3. Pues éste es aquel de quien
habló el profeta Isaías, cuando dijo “Voz del que clama en el desierto:
“Preparad el camino del Señor, Enderezad
sus sendas. 4. Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de
cuero alrededor de sus lomos; y su
comida era langostas y miel silvestre.5. Y salía a él Jerusalén, y toda Judea,
y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6. Y eran bautizados por el él en el Jordán confesando sus pecados.”
Aquí
vemos que era tal la humildad de Juan el Bautista porque el aclaraba las
personas que acudía a él, señalando con firmeza y humidad que su bautismo con
agua era para arrepentimiento; pero que ya venía aquel del cual él no era digno
de llevar su calzado.
El
decía y esto lo vemos en
Mateo 3: 11 “Yo a la verdad os bautizo
en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras de mí, cuyo calzado yo no
soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él los bautizará en el Espíritu Santo y fuego.”
Juan
era consciente de la grandeza de Jesús. Por otra parte reconocía el lugar que
Dios le había dado a él, ser el precursor, en ningún momento pretendió ocupar
un lugar que no le correspondía, todo lo contrario él señalaría a Jesús como el
Codero de Dios esto lo hallamos en
Juan 1: 29. “El día vio Juan a
Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el
Codero de Dios, que quita el pecado del mundo.”
Su
misión consistió en preparar el camino de aquel que venía a éste mundo,
trayendo la salvación para todo el que lo recibiera. Juan señalándolo a
Jesucristo como el mesías, el redentor, y en este sentido fue el primer
evangelista señalando a Jesús como el único Camino al Padre.
El
decía de si mismo:
“Yo, no soy el Cristo, sino que soy
enviado delante de Él” Juan 3:28
El
aceptar gozosamente el lugar que Dios nos da en la vida, es algo que todo como
siervos de Dios debemos aprender y como el mismo Juan decía:
“Es necesario que él crezca, pero que
yo mengue.” Juan 3.30
Los
verdaderos predicadores debemos tener por comprendido que cuando tenemos un
mensaje dado por El Espíritu Santo, nuestra figura va a palidecer ante la luz,
ante la gloria de Jesús, allí nos sentiremos más llenos de Dios y el mensaje
llegará a los que están esperando una palabra de Dios y transformarán sus vidas mediante ese mensaje
y serán seguidores de Cristo. Dándole la gloria a aquel que es digno de
Alabanza y adoración.
Sin
embargo todos los siervos que nos humillamos seremos exaltados por Cristo, como
lo fue Juan cuando Jesús dijo de él:
“De ciertos os digo: Entre los nacidos
de mujer no sea ha levantado otro mayor que Juan el Bautista” Mateo: 11:11
También
nos ánima cuando dice:
“Pero el más pequeño en el reino de los
cielos, mayor es que él.”Mateo 11:11b
Es
de destacar la humildad de Jesús que se hizo bautizar por Juan el Bautista,
aunque este se opuso porque no se sentía digno de hacerlo sin embargo Jesús le
aclaró con humildad y firmeza
“Deja ahora, porque así conviene que
cumplamos toda justicia”. Mateo 3:15
Juan
obedeció en ese preciso momento dejando de lado todo argumento humanos por más
humilde que fuera, para que se hiciera la voluntad de Dios y así poder oír la
voz de Dios ante este hecho, porque cuando Jesús es bautizado por Juan desde el
cielo
“ Y vio al Espíritu de Dios descender
como paloma y venía sobre él” Mateo 3.16 Y hubo una voz de los cielos que decía: “ Este
es mi Hijo amado en quien tengo contentamiento .
De
haberse negado Juan el Bautista, éste hecho trascendental para la obra de
Salvación, no hubiera ocurrido. Fue la firmeza de Jesús y la humillación y
obediencia lo que dio la gloria a Dios y trajo la paz, la libertad, a todos los
que en el creyeron.
Debemos
leer las escrituras y allí encontraremos todo lo que nuestro Dios espera de
nosotros, y en la obediencia y
humillación él a su debido tiempo nos exaltará.
Hermanos
Dios nos ayude a hacer siempre la voluntad de Dios.
Reflexión:
Juan Edelmiro Acuña y Mirta Barolo de Acuña.
9-3-2014

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