miércoles, 12 de marzo de 2014

CUANDO DIOS NOS HACE UNA PROMESA, LA CUMPLE.

Cuando Dios Nos Hace Una Promesa,  Cumple.
Muchas veces estamos pasando pruebas difíciles, y lloramos, clamamos, imploramos; pero tenemos la sensación que un techo de bronce nos separa de la comunión con nuestro Señor. Me imagino a aquellos que esperaban al Mesías anunciados por muchos años, pienso que muchos llegaban a la desesperación por esa primera venida del Cristo, el Salvador, el Ungido. Hasta que Dios vio que era el tiempo y María era la escogida de Dios y así cuando Jesús según ordenaba la Ley Mosaica fue llevado al templo con todo lo que se necesitaba para ese mandamiento.
Dice S. Luca 2:25-38 “En Jerusalén vivía un hombre justo y piadoso, llamado Simeón, que esperaba la salvación de Israel. El Espíritu Santo reposaba en él.26. Y le había revelado que no moriría antes de que viera al Ungido del Señor. 27. Simeón fue al templo, guiado por el Espíritu.. Y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron al templo para cumplir lo establecido por la ley, 28. Él tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras: 29. “Señor ahora despides a este siervo tuyo, y lo despides en paz, de acuerdo a tú palabra.30. Mis ojos han visto ya tu salvación, 31. Que has preparado la vista de todos los pueblos. 32. Luz reveladora para las naciones, y gloria para tu pueblo Israel.”33. José y la madre del niño estaban asombrados de todo lo que él decía. 34. Simeón los bendijo, y a María la madre del niño, le dijo: Tu hijo ha venido para que muchos en Israel caigan o se levanten. Será una señal que muchos rechazaran 35. Y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones, aunque a ti te traspasará el alma como una espada.”36. También estaba allí Ana, hija de Famuel, de la tribu de Aser. Ana, era una profetiza de edad muy avanzada. Desde su virginidad, había vivido siete años  de matrimonio, 37. Y ahora era una viuda de ochenta y cuatro años. Nunca se apartaba del templo, sino que de día y noche rendía culto a Dios con ayunos y oraciones.38. En ese mismo instante Ana se presentó y dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaba la redención de Jerusalén.”
La fe, Convicción Y Certeza.
Cuando oramos con fe, con esa convicción  y la certeza de que Dios nos ama y nos escucha es la que hará que veamos aquello que esperamos  en nuestras vidas. Esas oraciones que hacemos en la intimidad con nuestro Señor Jesucristo debemos hacerlo creyendo de todo corazón, Dios nos prueba para ver si realmente le creemos y por esto nos hace esperar, no es que nos olvide, aunque es humano que esto nos ocurra. La fe es descansar en él y en ese descanso debemos trabajar para él, estar atenta a su presencia dejándonos guiar por su Espíritu Santo. El nos ama y comprende pero debemos mantenernos  firmes sin dudar.
 Santiago1.6-7 Dice: “Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada, porque el que el que duda  es como las olas del mar, que el viento agita y lleva de un lado a otro.7. Quién sea así, no piense que recibirá cosa alguna.,”
Otro Requisito Es Ser Justo:
Ser Justo implica una vida de santidad, de pureza. No olvidemos que somos su pueblo. En 1ª de
 Pedro 2.9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncies la virtudes de aquel  que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” 
 Y en 2ª de Pedro 3:18. “Mas bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y salvador Jesucristo, a quien sea dada la gloria ahora  y hasta el día de la eternidad. Amén.”  
Como cristianos debemos concientizarnos  que si Simeón espero muchos años la venida del Mesías, fue sostenido por la gracia de Dios y no fue necesario preguntarle a los padres ¿Quiénes eran?,¿ De dónde venían? Porque era tal la comunión que tenía y esa fe que el vería al Mesías, al Ungido y no solo eso sino para que venía.
El fue guiado por el Espíritu Santo y
Simeón, que esperaba la salvación de Israel. El Espíritu Santo reposaba en él.26. Y le había revelado que no moriría antes de que viera al Ungido del Señor. 27. Simeón fue al templo, guiado por el Espíritu.. Y cuando los padres del niño Jesús lo llevaron al templo para cumplir lo establecido por la ley, 28. Él tomó al niño en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras: 29. “Señor ahora despides a este siervo tuyo, y lo despides en paz, de acuerdo a tú palabra.30. Mis ojos han visto ya tu salvación, 31. Que has preparado la vista de todos los pueblos. 32. Luz reveladora para las naciones, y gloria para tu pueblo Israel.”33. José y la madre del niño estaban asombrados de todo lo que él decía. 34. Simeón los bendijo, y a María la madre del niño, le dijo: Tu hijo ha venido para que muchos en Israel caigan o se levanten. Será una señal que muchos rechazaran 35. Y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones, aunque a ti te traspasará el alma como una espada.”
Varias observaciones podemos hacer aquí.
1.      Simeón esperaba la salvación de Israel. Nosotros esperamos la segunda venida del Señor, pero la pregunta es ¿Cómo la esperamos? ¿Qué hacemos mientras esperamos? Oramos, leemos su palabra, predicamos o nos ocupamos de otras cosas que no aprovechan para nada. Hermanos oremos porque Simeón era un hombre justo y por más que nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón pero no obedecemos y encima dudamos no recibiremos esa hermosa respuesta de Dios y el quiere honrarnos, como lo hizo con Simeón. El tenía la plena convicción, nosotros debemos esperarlo porque el vendrá como ladrón en la noche. Pienso y añoro que el Señor venga; por esto pido y clamo que me ayude a estar unida a él, sirviéndolo, evangelizando. Simeón, que esperaba la salvación de Israel. El Espíritu Santo reposaba en él.26. Y le había revelado que no moriría antes de que viera al Ungido del Señor.
2.      El Espíritu Santo debe reposar en nosotros, debemos llenarnos de él y el nos revelará cada cosa que debemos hacer y decir en cualquier circunstancia, Dios se lo prometió en los profetas y Simeón, creyó y oraba y se mantenía lejos del mal. Vivía para Dios.
Dios Pone Personas A Nuestro Lado Como Lo hizo Con Simeón, Puso A Una Mujer.
.”36. También estaba allí Ana, hija de Famuel, de la tribu de Aser. Ana, era una profetiza de edad muy avanzada. Desde su virginidad, había vivido siete años  de matrimonio, 37. Y ahora era una viuda de ochenta y cuatro años. Nunca se apartaba del templo, sino que de día y noche rendía culto a Dios con ayunos y oraciones.38. En ese mismo instante Ana se presentó y dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.”
Ana. Era como Simeón, una viuda que se dedicó a creer y a esperar en oración la venida del Mesías y también fue guiada por el Espíritu Santo, ella no recibió una tarjeta de invitación  a ese sacramento que recibiría el Mesías y así poder dar gracias a Dios y  fue una evangelista porque habló del niño a todos los que  esperaban la redención, en Jerusalén.

Hermanos Dios nos ayude a saber que Cuando Dios hace una promesa cumple.El prometió a los profetas y cumplió esa promesa. 
A nosotros, nos prometió que volvería a buscar a su Iglesia La pregunta es ¿Como estará su Iglesia? ¿ Estará dormida?  ¿Orando? ¿Estará trabajando para él? Jesús nos dejó su Espíritu Santo como nuestro guía. En San Juan 17:1 Estas cosas habló Jesús, dijo: Padre la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo,para que también tu hijo te glorifique a tí; Como les has dado potestad sobre toda carne, para que de vida eterna a todos los que le diste... Dijo en oración al Padre . 15: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal....17 Santífícalos en tu verdad; tú palabra es verdad...20. "Más no ruego solamente por estos, sino tambien por los que han de creer en mí por la palabra de ellos."  Jesús les deja una tarea que es la gran comisión. Mateo 28: 19 por tanto id y haced discípulo a toda las naciones,bautizándolos en el nombre del padre y del Hijo , y  del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." Un privilegio nos confío oremos para poder llevarla cabo en cada momento que se nos presente, Debemos ser como Simeón  que esperaba la venida sin dudar. Jesús dice en apocalipsis 22:12 " He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra."  Dios bendiga para que cuando el llegue nos halle esperándolo.     

Mirta Barolo de Acuña.









Foto: Mirta Barolo de Acuña.

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