jueves, 13 de febrero de 2014

SOMOS LLAMADOS A SER SANTOS.

Somos Llamados A Ser  Santos.
Cuando hemos aceptado a Cristo como nuestro Señor y salvador,  ha sido con un propósito radical, Ser Santos como Dios  es Santo. Para poder comprender esto debemos tener comunión con él y leer su Palabra que también es Santa. Cada momento que estamos hablando con él, orando, adorando con nuestras actitudes y mostrando ese rostro iluminado por estar frente a un Dios Santo que es la luz, ese momento es Santo.  No podemos ser Santos y estar alejados de Dios. Debemos pensar que el pagó un precios muy alto por nuestra vida, y fue su muerte en la Cruz.
¿Cómo lograremos esto?
1.      Conociendo a Dios, sus atributos morales. El primero La Santidad Dios es Santo.  Dios  dice a su pueblo en el A.T. En muchos pasajes. “Porque  yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy Santo…” Levítico 11:44, “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy Santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” Levítico 20:26.  En estos pasajes comenzamos a reconocer al Dios que nos eligió como su pueblo, con un propósito que no seremos nosotros los que haremos la obra de santificación sino que en una comunión con él cada día él nos santificará. Nosotros al vivir para él logramos tener una nueva moral.
Para hallar la armonía entre el A.T. y el N.T. leemos en 1 de Pedro 1:15-16 también la escritura establece la misma justificación de la naturaleza de Dios cuando dice: “Sino, como aquel que os llamó es santo, sed Santos  en toda nuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

2.   Sabiendo que la Santidad no es una opción.
Sino que ese Dios que nos adoptó quiere compartir su naturaleza moral como un padre que espera un hijo y anhela que tenga sus ojos, sus cabellos, y sus mismos valore morales los cuales a medida que el niño va creciendo se va enseñando, esto en un continuo contacto, y lo mismo una madre desea con fervor que su niño se parezca ella. Lo mismo ocurre con Dios. La diferencia es que para Dios es un requisito radical. L a palabra es muy concisa, en Hebreos 12:14 “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual verá al Señor.
La palabra perfecto nos aclara más el concepto.
3.      Dios es puro. limpio como un lienzo blanco
4.    No miente, porque es la Verdad. “Yo soy el Camino la verdad y la vida…” S, Juan 14.5
    Qué privilegio es seguir a Jesús constantemente para aprender de él, ser santos y no arriesgarnos nunca a perder esa naturaleza que quiere que tengamos.
5.      El llamado de Dios a la santidad está a nuestro alcance hoy por medio de la fe.
6.    El nos equipa a través de su Espíritu Santo, el nos pide algo que no podamos alcanzar, porque nos sentiríamos frustrados, solo debemos confiar en él y creer que él quiere santificarnos por completo. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alama y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestros Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 5.23.
¡Qué Dios tan maravilloso que tenemos! ¡Nos amó hasta la cruz! Y quiere que seamos Santos como él!
Confiemos y el nos dará esa santidad y seremos uno con él. Pidamos le que nos llene de su Espíritu Santo.

Reflexión: Mirta Barolo de Acuña.











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