Somos
Llamados A Ser Santos.
Cuando
hemos aceptado a Cristo como nuestro Señor y salvador, ha sido con un propósito radical, Ser Santos
como Dios es Santo. Para poder
comprender esto debemos tener comunión con él y leer su Palabra que también es
Santa. Cada momento que estamos hablando con él, orando, adorando con nuestras
actitudes y mostrando ese rostro iluminado por estar frente a un Dios Santo que
es la luz, ese momento es Santo. No
podemos ser Santos y estar alejados de Dios. Debemos pensar que el pagó un
precios muy alto por nuestra vida, y fue su muerte en la Cruz.
¿Cómo lograremos esto?
1. Conociendo a Dios, sus atributos morales. El
primero La Santidad Dios es Santo.
Dios dice a su pueblo en el A.T.
En muchos pasajes. “Porque
yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y
seréis santos, porque yo soy Santo…” Levítico 11:44, “Habéis, pues, de serme
santos, porque yo Jehová soy Santo, y os he apartado de los pueblos para que
seáis míos.” Levítico 20:26. En estos pasajes comenzamos a reconocer al
Dios que nos eligió como su pueblo, con un propósito que no seremos nosotros
los que haremos la obra de santificación sino que en una comunión con él cada
día él nos santificará. Nosotros al vivir para él logramos tener una nueva
moral.
Para
hallar la armonía entre el A.T. y el N.T. leemos en 1 de Pedro 1:15-16 también
la escritura establece la misma justificación de la naturaleza de Dios cuando
dice:
“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed Santos en toda nuestra manera de vivir; porque
escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
2. Sabiendo
que la Santidad no es una opción.
Sino
que ese Dios que nos adoptó quiere compartir su naturaleza moral como un padre
que espera un hijo y anhela que tenga sus ojos, sus cabellos, y sus mismos
valore morales los cuales a medida que el niño va creciendo se va enseñando,
esto en un continuo contacto, y lo mismo una madre desea con fervor que su niño
se parezca ella. Lo mismo ocurre con Dios. La diferencia es que para Dios es un
requisito radical. L a palabra es muy concisa, en Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual verá al Señor.
La
palabra perfecto nos aclara más el concepto.
3.
Dios
es puro. limpio como un lienzo blanco
4. No miente, porque es la Verdad. “Yo
soy el Camino la verdad y la vida…” S, Juan 14.5
Qué
privilegio es seguir a Jesús constantemente para aprender de él, ser santos y
no arriesgarnos nunca a perder esa naturaleza que quiere que tengamos.
5.
El
llamado de Dios a la santidad está a nuestro alcance hoy por medio de la fe.
6. El nos equipa a través de su
Espíritu Santo, el nos pide algo que no podamos alcanzar, porque nos
sentiríamos frustrados, solo debemos confiar en él y creer que él quiere
santificarnos por completo. “Y el mismo Dios de paz os santifique
por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alama y cuerpo, sea guardado
irreprensible para la venida de nuestros Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 5.23.
¡Qué Dios tan maravilloso que tenemos!
¡Nos amó hasta la cruz! Y quiere que seamos Santos como él!
Confiemos
y el nos dará esa santidad y seremos uno con él. Pidamos le que nos llene de su
Espíritu Santo.
Reflexión:
Mirta Barolo de Acuña.

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