Si bien Dios nunca nos va a pedir algo que no podamos hacer, muchas veces le fallamos, es la la hora de que despertemos con alegría de nuestras camas y demos gracias a Dios por que cuando nos escogió nos dejó una tarea, como hacían las maestras en la escuela que la escribían en una pizarra con una tiza. El maestro, Jesús la dejó escrita con su sangre. Y vuelve pronto. no quiero ser apocalíptica. Basta con mirar el mundo y darnos cuenta que necesita que sus hijos llevemos a cabo estos deberes sagrados.
“1.Que el
amor fraternal permanezca en ustedes. 2. Y no se olviden de practicar la
hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.3.
Acuérdense de los presos, como si ustedes
mismos estuvieran presos con ellos, y también de los que son maltratados,
como si ustedes mismos fueran los que sufren. 4. Todos ustedes deben
honrar sus matrimonios, y ser fieles a sus conyugues; pero a los libertinos y a los adúlteros los
juzgará Dios. 5. Vivan sin ambicionar el dinero. Más bien confórmense con lo
que ahora tienen, porque Dios ha dicho: “No te dejaré, ni te abandonaré”. 6.
Así podemos decir con toda confianza: “El Señor es quien me ayuda; no temeré lo
que me pueda hacer el hombre”. 7 Acuérdense de sus pastores, que les
dieron a conocer la palabra de Dios.
Piensen en los resultados de su conducta, e imiten su fe. 8. Jesucristo es el
mismo ayer, hoy, y por los siglos. 9. No se dejen llevar por doctrinas diversas
y extrañas. Es mejor afirmar el corazón
con la gracia, y no con alimentos, los cuales nunca fueron de provecho para los
que se ocuparon de ellos. 10. Nosotros tenemos un altar, del cual no tienen
derecho de comer los que sirven en el tabernáculo. 11. Los cuerpos de los
animales cuya sangre introduce el sumo sacerdote en el santuario a causa del
pecado, se quema fuera del campamento. 12. De igual manera, Jesús sufrió fuera
de la puerta, para santificar así al pueblo mediante su propia sangra. 13 Así
que salgamos con el afuera del campamento, y llevemos su deshonra. 14. Pues no
tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos en pos de la ciudad que está por
venir. 15. Por tanto, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Jesucristo, un
sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.
16. No se olviden de hacer bien, ni de la ayuda mutua, porque estos son los
sacrificios que agradan a Dios. 17. Obedezca
a sus pastores, y respétenlos. Ellos
cuidan de ustedes porque saben que tienen que rendir cuentas a Dios. Así
ellos cuidaran de ustedes con alegría, y sin quejarse; de lo contrario, no será
provechoso para ustedes. 18. Oren por nosotros, pues, estamos seguros de tener
la conciencia tranquila y desaseamos portarnos bien en todo. 19. Pido
especialmente sus oraciones, para que pronto pueda volver a estar con ustedes.”
Hebreos 13:1-19
Reflexión : Mirta Barolo de Acuña.
Foto: Mirta Barolo de Acuña.

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