domingo, 6 de abril de 2014

LA PAZ DE DIOS

La Paz De Dios.
Filipenses 4:4:7
Cuando la palabra de Dios se refiere a la paz; nos habla de una paz que nuestra mente no puede alcanzar sin la intervención divina. Dios es paz es un atributo puramente y exclusiva de él.
La Palabra paz viene de una palabras hebrea shalom, es una paz completa que aún en las peores circunstancias llena nuestros corazones, ya que ese Dios que habita en nosotros la da. Es eterna hasta que el Señor venga.
En Filipenses 4: 4-7. 4. “Regocijas en él Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! 5. Vuestra gentileza sea conocida de todo los hombres. El Señor está cerca. 6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
1.      La paz de Dios Trae Alegría. Porque el conoce nuestras circunstancias difíciles y ´las tribulaciones más grandes; pero para obtener esa paz debemos, clamar y pedirle a él reconociendo nuestras necesidades. No es que Dios las ignore, el es  omnisciente y todo lo conoce en nuestra alma y todas las cosas que anhelamos según su voluntad.  
v  La alegría consiste precisamente en relación intima con el cuando le entregamos nuestro corazón en la oración, allí estamos comenzando a toma la medicina que menciona el versículo 7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
v  Guardará: El tomará nuestras tristezas, angustias y las guardará como cuando  hacemos una limpieza en nuestra casa y sacamos todo lo que no sirve, nos estorba y lo tiramos lejos para ya no verlos más . En nuestra mente  y alma Dios hace lo mismo. Y entonces ¡albricias! llega es paz de Dios, esa alegría, ese renuevo y nos ayuda a cantar.
2.     La Paz Dios Nos Hace ser Gentiles.
v  Este  es uno de los resultados de esa comunión con Dios, que tomo aquellos que por distinta razones, muchas veces déjanos de serlo por la falta de obediencia, o debilidad, cansancio, enfermedad. 5. Vuestra gentileza sea conocida de todo los hombres. El Señor está cerca.  Él nos ama y nos llama para limpiarnos como ocurre en el Salmo 51:8 Donde el salmista después de cometer  un pecado le ruega Dios que limpie porque ya no tenía esa alegría, esa amabilidad y amor con sus semejantes. “Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán lo huesos que has abatido.” Salmo 51:8.
Dios anhela que tengamos paz y que el mundo que marcha desesperado pueda vernos sin afanes, aunque las necesidades nos hayan querido desanimar y tener malas actitudes.
v La Paz De Dios Nos  Hace Agradecidos.
Cuando esa fidelidad de Dios responde a nuestras peticiones y necesidades n
ace en nosotros por su gracias la gratitud a hacia Dios y hacia los demás, porque siempre nos enviará su ayuda en respuesta a nuestro clamor. En el versículo está lo que nos enferma el alma.  Son los afanes, que son el trabajo  ansioso, que daña nuestra mente, el trabajo desmedido, la ansiedad de tener y no de ser, por esto el afán es un pecado porque nos roba la comunión con Dios y nos quita es paz. Cuando esto lo ponemos en oración en las manos de Dios, Dios nos da la capacidad para agradecer, lo dice su palabra, Cuando oramos Dios responde.
6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Para poder obtener la paz de Dios debemos ser humildes constantes en la oración delante de Dios, El es el único que puede darnos esa paz. Porque el está cerca de nosotros a cada lugar que vamos.
Debemos pensar que nunca nuestro pensamientos son los de Dios en Isaías 55:8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos.”
Conclusión: La Paz de Dios viene cuando abandonamos nuestros afanes y oramos en íntima comunión con Dios, allí nos da la paz que nada, ni nadie puede quitarnos. En Juan 14:27 Dijo Jesús “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da.”
Dios nos ayude a poder cada día, en esta sociedad tan convulsionada a hallar esa Paz.
























Foto. Juan Edelmiro Acuña.










Juan Edelmiro Acuña y Mirta Barolo de Acuña.

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