LA LUZ CELESTIAL.
Qué bellas luces, se filtran
por las ramas de esos arboles
del norte.
Solo Dios con su luz celestial,
puede con ¡Tanta fuerza iluminar!
un rincón de este maravilloso mundo
que al hombre le permite disfrutar.
Al que captó la luz celestial, solo
un minúsculo trozo de tiempo pudo
capturar. La luz que ciega por momentos
detrás de esos arboles que sin esa luz
no podría nuestra vista cautivar.
Ese momento pasado a incontable velocidad,
es solo admirada, por los que están cansados
de las sombra y gozan de esa luz celestial.
Los árboles son el anhelo del cansado
peregrino, del que lleva sus animales a pastar.
Me pregunto lo que es obvio ¿ Por qué algunos
eligen las sombras cuando hay tanta luz celestial?.
Autora Mirta Barolo.

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